Las ventanas en Bizkaia no soportan fenómenos meteorológicos extremos. Probablemente donde más sufren es en la costa, donde el aire es mucho más húmedo y va cargado de salitre. Precisamente por esta proximidad al mar también corremos el riesgo de vivir alguna galerna, vientos súbitos y rápidos propios del Golfo de Vizcaya, aunque afortunadamente no son habituales ni tan destructivos como un huracán.

Pero hay ciudades en las que sus habitantes están acostumbrados a vivir bajo la amenaza real de tornados y huracanes. Y por ello, en lugares como Florida o Méjico las empresas ofrecen entre sus productos ventanas y protecciones anti huracanes, algo totalmente desconocido para nosotros.

Estudios demuestran que si, durante un tornado, se consigue conservar las aberturas del edificio sin daños, las probabilidades de conservar el tejado aumentan, reduciendo los daños materiales. Tras el huracán Andrew, que arrasó EEUU en 1992, en el Sur de Florida comenzaron a desarrollar estándares de construcción de edificios, incluida la fabricación de ventanas, que han mejorado notablemente la seguridad.

¿Cómo es una ventana anti huracanes?

Se denomina vidrio anti-huracán al que puede soportar la fuerza de un huracán de categoría 5, con vientos de más de 250 km por hora, o el impacto de los objetos lanzados por él.

Aunque hay varios tipos de vidrios, el más extendido es el vidrio laminado, formado por dos planchas de vidrio entre las que se coloca una lámina de polivinilo de butiral. Estos vidrios soportan altos vientos e impactos e incluso, si llegan a romperse, la lámina mantiene el vidrio resquebrajado unido, evitando que el viento entre en la casa.

La carpintería de una ventana anti-huracanes también es de una resistencia extra. Debe soportar la presión de vientos de gran potencia y grandes impactos ya que, si no, el marco podría ceder ante la fuerza de un huracán.

En algunos casos, incluso, las ventanas incluyen estructuras que ayudarían a soportar el peso de la casa si hubiera riesgo de derrumbe.

Otras protecciones anti-huracanes

Otra alternativa son los cerramientos anti-huracanes. Tienen un precio más asequible pero exigen una instalación previa a la tormenta.

Hay varios tipos de cerramientos, con diferentes grados de dificultad de instalación:

Persianas: en algunos lugares las llaman “cortinas europeas”. Son del mismo tipo que las que utilizamos en Bizkaia. Las recomiendan para ventanas pequeñas. Su instalación es sencilla: sólo hay que bajarlas.

Contraventanas: pueden ser las clásicas contraventanas que se abren hacia los laterales o el modelo Bahamas, que se abren hacia arriba. Ambas son elementos fijos de la fachada y su preparación es muy sencilla y rápida.

Lonas o mallas anticiclónicas: son grandes lonas hechas de un resistente geotextil. Se colocan envolviendo la casa, muy tensas, y son translúcidas, permitiendo ver qué está ocurriendo fuera durante la tormenta. Parecen ser muy eficaces hasta en huracanes muy violentos. Su instalación conlleva bastante dificultad.

Sistemas de policarbonato: el policarbonato es un material transparente con apariencia de plástico. Son láminas que se instalan en las fachadas, con rieles de acero por la parte inferior y superior de las ventanas, quedando fijos a la pared. Es necesario contar con suficiente tiempo previo a la tormenta para su instalación.

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