Si el cristal de una ventana se rompe, se puede sustituir sin problema por otro de iguales características; no es necesario cambiar la ventana completa. Entonces, ¿podríamos instalar vidrios de última generación para sustituir los que instalamos hace veinte años?

La respuesta es sí, casi siempre. Dos son las principales ventajas de sustituir sólo los vidrios de una ventana, sin retirar los marcos:

  • Presupuesto más barato. El presupuesto final dependerá del tamaño de los cristales y de las prestaciones elegidas, aunque siempre será un presupuesto más barato que si se encargan las ventanas enteras nuevas.
  • No hay obra. La pared no sufre ningún desperfecto y el cambio se hace en mucho menos tiempo.

¿Por qué puedo necesitar cambiar los cristales de mis ventanas?

Una ventana bien instalada y en óptimas condiciones de uso sí puede disminuir su rendimiento, generalmente por razones ajenas a ella.

Últimamente nos estamos encontrando con casos donde ventanas con un buen aislamiento acústico, de pronto, han dejado de ser eficientes. Esto puede suceder por modificaciones en la circulación, aumentando de pronto el tráfico rodado en una zona anteriormente más tranquila, o por la apertura de nuevos locales de moda, ambos ejemplos ocurridos recientemente en el centro de Bilbao. Ante esto, ventanas que antes ofrecían un buen aislamiento acústico han dejado de ser suficientes ante un incremento de ruido para el que no estaban preparadas.

En otros casos, cambios en las construcciones de alrededor pueden hacer que donde antes teníamos sombra, ahora haya más horas de sol, aumentando el calor del interior de la vivienda. Los vidrios con control solar nos pueden ayudar a reducir los inconvenientes de esta nueva situación.

¿En qué casos se puede cambiar sólo los cristales de las ventanas?

Para hacer una sustitución de vidrios con nuevas prestaciones es necesario comprobar que la ventana admite el grosor del vidrio elegido. El mínimo espacio que necesitamos para poder sustituir el doble acristalamiento por uno nuevo es de 20 mm. Si hablamos de aislamiento acústico, aumenta el grosor total de la pieza. En algunos casos este grosor extra necesario se puede conseguir utilizando junquillos, la pieza que sujeta el doble acristalamiento por dentro.

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta es la calidad del marco de nuestras ventanas. Si los marcos no tienen el nivel de prestaciones adecuado, cambiar los cristales puede terminar siendo sólo un parche ya que la temperatura, o el ruido, seguirá encontrando un punto débil en nuestras ventanas.

Otro de los problemas suele ser que nos encontramos con referencias que ya están fuera de uso.

¿Qué me ofrecen los cristales hoy en día?

Con los vidrios modernos podemos obtener, de entrada, más aislamiento térmico, más aislamiento acústico y un extra de seguridad gracias a los vidrios laminados. Las tres mejoras son combinables entre sí, pudiendo fabricarse vidrios que aúnen las tres opciones o que combinen sólo algunas de ellas, en función de las necesidades y de las posibilidades de los marcos.

Para saber si tus ventanas son buenas candidatas para una sustitución de vidrios y qué cristales son los que más te convienen, no dudes en consultar con nuestro equipo. Un técnico de Soluvent pasará por tu vivienda para hacer las mediciones y asesorarte sobre tus posibilidades.